La sala polivalente de la Casa Malpica se inundó de cultura el pasado sábado, para acoger la gala del 24º Premio Nacional de Poesía ‘Ciega de Manzanares’ y del 23º Premio Nacional de Relato Corto ‘Calicanto’, en los que Antonia Álvarez y Miguel Ángel Gayo resultaron ganadores, respectivamente. Una celebración donde una de las siete bellas artes, la literatura, se vio galardonada un año más.
El acto estuvo conducido por la directora de la Biblioteca Municipal Lope de Vega, Leticia Moya, y contó con la presencia del concejal de Cultura, Jesús Romero, que tomó la palabra en primer lugar para saludar a los asistentes. El edil, que felicitó a las personas premiadas, reiteró el apoyo del Ayuntamiento a este tipo de iniciativas, así como destacó la importancia de la palabra y la literatura para la sociedad: “Cuando nos reunimos al rededor de la poesía y del relato corto, estamos haciendo algo muy sencillo y muy profundo a la vez”. El acto prosiguió con la lectura de ‘Poética para un sábado’ de Cristobal López de la Manzanara y Teo Serna, como introducción literaria a este encuentro en torno a la palabra.
La ceremonia continuó con la entrega del XXIII Premio Nacional de Relato Corto 'Calicanto' a la obra de Miguel Ángel Gayo Sánchez, 'El escondite Motala'. Ante la ausencia por cuestiones de fuerza mayor, el premiado agradeció el premio recibido, dotado 600 euros y la publicación del relato en la revista de creación literaria ‘Calicanto’. Manuel Gallego fue el encargado de leer un extracto del mismo. A continuación, Antonia Álvarez Álvarez recogía el XXIV Premio Nacional de Poesía 'Ciega de Manzanares', tras la lectura del acta del jurado, agraciado con 3.000 euros y la publicación de su obra ‘Los sueños descendidos’. La presentación corrió a cargo de Charo Fierro, de 'Huerga y Fierro'.
En esta edición, para cerrar la celebración del arte de la palabra, sucedió la presentación del poemario ganador de la edición anterior: 'La tinta de la luz' de Amaya Blanco. La autora se mostró agradecida de que su obra “viera la luz en tiempos poco espirituales”. Además, señaló que su creación se vuelve “necesaria” para todas aquellas personas que se sienten “vacías”, ideas sobre las que reflexiona en el libro.“Cuando me refiero a la espiritualidad, lo hago a las capacidades que nos hacen humanos para ayudar al otro” manifestó la autora, en referencia de su libro.