La Casa de Cultura de Manzanares acogió ayer miércoles una nueva sesión del Aula Abierta de la Universidad Popular, en la que Francisco Contreras, de la Asociación Cultural 'El Zaque', ofreció una charla titulada: ‘El Azuer, ¿un río moribundo?’. En ella, Contreras abordó la compleja problemática del río, combinando datos históricos con análisis de la situación actual y desmontando algunas creencias sobre su declive.
En la última sesión del IV Ciclo de Conferencias del Aula Abierta de la Universidad Popular, Francisco Contreras realizó un recorrido histórico por el río Azuer, desde sus primeras denominaciones hasta la leyenda de su cambio de nombre tras una victoria cristiana en 1143. Destacó la importancia de este río a lo largo de la historia, evidenciada por la presencia de las motillas en sus riberas hace miles de años y la proliferación de molinos hidráulicos.
A pesar de ser un río de caudal modesto, con una longitud de casi 90 kilómetros, el Azuer ha sido históricamente aprovechado, especialmente durante los inviernos, tal como se recoge en las relaciones topográficas de Felipe II de 1579. Contreras se detuvo en las descripciones del río que aparecen en estas relaciones históricas, donde se menciona su nacimiento cerca de Villahermosa y su paso por localidades como Montiel, Alhambra, La Solana, Membrilla o Daimiel. Subrayó cómo ya en el siglo XVI se describía al Azuer como un río “pequeño” y de “poca agua”, que incluso se secaba en verano, una característica, para el ponente, “fundamental” para entender la situación actual del río.
Una parte importante de la conferencia estuvo dedicada a analizar las posibles causas del actual declive del río Azuer. Contreras se mostró contrario a la opinión generalizada de que el pantano de Vallehermoso sea el principal culpable de la escasez de agua. Argumentó que, si bien la construcción del pantano en la segunda mitad del siglo XX pudo tener algún impacto, los datos históricos ya reflejaban la naturaleza intermitente del río. En este sentido, señaló como causas más significativas la sobreexplotación de los recursos hídricos subterráneos en la zona del Alto Guadiana y la disminución del régimen de precipitaciones en las últimas décadas.
En la parte final de su intervención, el ponente se mostró “poco optimista” sobre el futuro del río Azuer. Basándose en datos actuales sobre la profundidad de los pozos y comparándolos con los de principios del siglo XX, señaló la preocupante tendencia a la baja de los niveles freáticos. No obstante, apeló a la responsabilidad colectiva para intentar revertir esta situación.