El Festival Internacional de Teatro Contemporáneo (FITC) ‘Lazarillo’ ha cerrado el telón de su 52ª edición. Bajo la dirección de Rebeca Cuenca, el festival ha inundado las calles y salas de Manzanares de nuevos lenguajes escénicos, logrando una gran afluencia de público y muy buenas sensaciones entre la organización. La juventud y el empuje del equipo de Lazarillo TCE han vuelto a ser el motor de un evento que reivindica la cultura como un espacio de encuentro y transformación social.
Con más de medio siglo de historia, el Festival Internacional de Teatro Contemporáneo ‘Lazarillo’ ha vuelto a demostrar que está más vivo que nunca. En la última jornada de esta 52ª edición, la directora, Rebeca Cuenca señalaba que este año ha sido “muy especial” y diferente a años anteriores. “Hemos traído propuestas diferentes, arriesgando un poco como, al final, creo que tenemos que hacer desde un festival de teatro contemporáneo. Estamos muy contentos, creemos que el público lo ha disfrutado mucho”, ha declarado la directora, agradeciendo la masiva respuesta de los espectadores en cada una de las salas y espacios escénicos.
La andadura de esta edición se inició el sábado 22 de agosto en el Gran Teatro con un montaje inaugural ideado y protagonizado por Serena Martínez y Carlos Díaz-Pintado, en el que se evocó la esencia de las tablas y el valor de la palabra, la música y la gestualidad en el teatro. El primer día concluyó en el espacio ‘La Chancla’ con la sección OFFestival, protagonizada por el show drag de Lucy Octopussy y la sesión musical de Monsieur Blaya DJ.
El domingo llegó la primera cita familiar en el Gran Teatro con la obra ‘El bosque de Coco’, a cargo de La Buena Compañía. Mediante la danza, máscaras y títeres, la obra ofreció una hermosa metáfora visual sobre la gestión de las emociones.
El lunes 24, la plaza de la Constitución acogió la propuesta de calle interactiva ‘Parque’, de la compañía Boca Agua. En este original ejercicio de mediación cultural, una pareja de escritores y dos especialistas en diseño maquetaron poesía en directo apoyados por las aportaciones del público y de diversos colectivos locales de forma voluntaria.
La jornada del martes comenzó por la mañana con el FITCtiritec en el Gran Teatro para mostrar a los niños y niñas de la escuela de verano de la UP la trastienda de este espacio escénico. Por la noche, el corral del Centro Cultural ‘Ciega de Manzanares’ acogió la proyección del documental ‘A través de El Espejo Negro’, seguido de un coloquio con su director Ángel Calvente y el actor Rafael Robles, permitiendo al público conocer de cerca la trayectoria de esta prestigiosa compañía de marionetas.
El miércoles 26 de agosto se vivió uno de los momentos más esperados con el MicroFITC en distintas dependencias del Centro Cultural ‘Ciega de Manzanares’. Con las entradas totalmente agotadas desde el periodo de venta anticipada, la organización amplió los pases a cinco para satisfacer la enorme demanda del público. De este modo, la compañía Microteatropordinero ofreció de forma simultánea una serie de obras de duración y aforo reducidos, convirtiendo este formato íntimo e inmersivo en uno de los grandes éxitos de la semana.
El jueves fue el turno de las raíces y la memoria histórica en el Corral con ‘Una rueda que da vueltas’ de la compañía Almealera, una obra de teatro documental que homenajeó al medio rural y a los saberes tradicionales.
La recta final del festival despegó con fuerza el viernes 28 de agosto. La calle Empedrada albergó por la mañana la performance ‘Hilando costumbres’, donde la artista Mamá Luzero fusionó el arte contemporáneo del tatuaje en directo con la tradición local del encaje de bolillos.
Por la tarde, las Hermanas Picohueso ofrecieron tres pases en el Gran Teatro de ‘Skai is ful’, una propuesta satírica e inmersiva sobre el escenario que examinó con humor el futuro de la humanidad. La noche se cerró en el corral con la experiencia teatral e interactiva ‘La cena’, una propuesta de creación colectiva propia diseñada e interpretada por las integrantes del equipo de Lazarillo, en la que el público tuvo la tarea de desenmarañar un divertido bucle temporal que, por cierto, tuvo a la televisión municipal como pieza clave de la historia.
El sábado 29, tras la entrega del Premio Escena 2026 a María Galiana en la Casa de Cultura ‘Rafael Zárate Molero’, llegó el turno de uno de los platos fuertes de la programación en el Gran Teatro. Nave 10 Matadero y Come y Calla Producciones pusieron sobre las tablas ‘Ubú’, una ácida sátira política atravesada por el exceso, el disparate y la deformación grotesca que propone una mirada contemporánea sobre uno de los grandes textos de la vanguardia teatral europea. Finalmente, el festival se despidió en el Corral con el concierto del cantautor cordobés David Muntané.
Exposiciones
El festival también permitió al público disfrutar de dos muestras artísticas de forma simultánea: la de diseño de vestuario teatral de Carlos Pinilla, que se encuentra aún abierta en el Gran Teatro hasta el 6 de septiembre, exhibiendo trajes diseñados para obras de teatro clásico, televisión y espectáculos de gran formato; y la de Mahuebo, artista creador del cartel oficial de esta 52ª edición, que se pudo contemplar en el corral del Centro Cultural ‘Ciega de Manzanares’ durante todo el festival.
El Festival Internacional de Teatro Contemporáneo ‘Lazarillo’ cuenta con la financiación del Ayuntamiento de Manzanares y la Diputación Provincial de Ciudad Real, con el apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y Fundación Soliss, así como el respaldo de patrocinadores privados que hacen posible que, edición tras edición, se consolide como una cita imprescindible en el calendario cultural de Manzanares y su entorno.